por
albeiroarias
@ 2008-03-17 - 06:46:24
MANUEL LEÓN CUARTAS Y LA U.T.: PARALELAS Y PERPENDICULARES
Los recuerdos son semillas que se entierran en el tiempo y florecen con los años. Por eso, el pintor y profesor Manuel León Cuartas mira un poco apesadumbrado hacia la calle “tercera” que es como se le dice a uno de los corredores más populares de U.T., por ser tan transitado como la calle tercera de Ibagué. En diciembre de 2005 se fue a vivir en Bogota, dejando su cátedra en la universidad y un montón de recuerdos de su vida que ha sido casi paralela a la de la universidad. Lleva debajo del brazo un dibujo en abstracto sobre un torero y otro de un chaman.
EL INGRESO: Manuel León Cuartas entró como estudiante en el 1956, aunque ya la universidad había empezado sus labores en 1955. Cuando se dio cuenta que había un una facultad de artes dentro de la U.T. se acercó y averiguó que carreras habían y le dijeron, entre otras, que estaba bellas artes, que era la carrera que a él le gustaba. Manuel habló con el director de la escuela, el padre Pedro Vicente Ramírez Sendoya (autor de libros sobre etnología y antropología) “creo que me llevó mi papa que era amigo de el” dice Manuel León. El padre Ramírez les dijo que era muy difícil, pues era mayo y las clases habían iniciado en febrero, es decir, tres meses antes. Sin embargo, se presentó a exámenes y a una entrevista. Consideraron que tenía actitudes y lo dejaron entrar. En esa época la matricula valía diez pesos el año porque no se hacían por semestres sino por años. “Mi papa pagaba de arriendo veinte pesos mensuales por una casa en la 27 entre 5 y 4 en las afueras de la ciudad. Ibagué llegaba hasta la 25, de hay para abajo eran potreros y nosotros vivíamos en el potrero o sea que era muy barato”. Recuerda El Maestro León. Los criterios de selección en la universidad eran diferentes a los de hoy, se aceptaban inclusive a estudiantes que no habían terminado el bachillerato. Se hacía una entrevista con un jurado, y sobre todo lo más importante eran las pruebas de actitud. En estas pruebas estuvo Manuel León una semana desde las 7 de la mañana hasta las diez de la noche; dibujando, pintando, componiendo y modelando. Los profesores lo evaluaron, le hicieron preguntas y le dijeron “eche pa´ dentro”.
EL ABUELO: Dice el maestro que su amor por el arte viene de su abuelo materno que sabia tocar la flauta, el saxofón y el clarinete. Era músico profesional de la Banda Departamental y ensayaba en la casa todos los días. A Manuel le encantaba escucharlo cuando llegaba del colegio. Era el único de los 9 nietos que se detenía a oír y hablar con el “viejo” por lo que se volvió su preferido. Manuel lo acompañaba y le llevaba el atril a las “retretas” que se hacían los domingos a las 10 de la mañana en el parque Andrés López de Galarza que “era un parque muy lindo donde iba todo el pueblo a comprar helados, fritanga, bombas, a ver los payasos y a escuchar la retreta que se tocaba de 10 a 12 de la mañana”.
EL DIBUJO DE GAITAN: Cuando mataron a Gaitan el nueve de abril del 48 recuerda Manuel León “ mi papa era muy liberal y estaba muy afectado por el asesinato del líder liberal”. Por esos días salio en la prensa un retrato de Gaitan. Manuel lo amplio sobre un papel dibujándolo a mano alzada y el papá, al ver ese retrato le salieron las lagrimas, no se sabe bien si por la perfecta realización del dibujo o si, por que, quien estaba en el dibujo era Gaitan. Lo cierto es que lo mando a enmarcar y lo colgó en la sala, al lado del sagrado corazón de Jesús.
El papa llevó a Manuel a la escuela de Bellas Artes de la U.T. para pedir el cupo. Tenía debajo del brazo el retrato de Gaitan hecho por su hijo, pero como el director era un cura y los curas por naturaleza son conservadores, se quedó mirando el retrato y le dijo: “su hijo tiene buenas condiciones y volvió a mirar el retrato y le dijo “pero mejor llévese a ese demonio” señalando el cuadro. Manuel fue el ultimo en entrar ese año. Matricula 187, de los cuales sólo terminaron tres. “la gente se fue saliendo por que el arte es para el que le gusta y nosotros no teníamos horarios de clase. Llegábamos a las 7 de la mañana y salíamos a las 10 de la noche. En esa época la escuela quedaba en una casa vieja donde hoy es la Cámara de Comercio, después se paso al frente de donde hoy esta Matheu´s, seguidamente nos pasamos a la 8 con 3. Ahí funcionaba agronomía, enfermería y bellas artes “. Era una casa enorme que tenia piscina. “nosotros nos quedamos al medio día a bañarnos, inclusive hacíamos cama franca y dormimos hasta el otro día, a las 6 de la mañana nos despertaba el celador y nos daba tinto”. Recuerda el maestro. A veces duraban hasta tres días sin ir a sus casas por estar concentrados pintando. “El concepto de universidad era más pragmático, más de afecto, más de compromiso de vida; diferente de lo que hay ahora en la universidad”
La universidad se componía de dos casas. No tenía campus. Los agrónomos hacían las prácticas en San Jorge, cerca al colegio INEM de hoy en día. Lo teórico lo hacían en la 8 con 3. Las enfermeras iban a recibir teoría de vez en cuando, pues tenían la escuela en el barrio Departamental. “la universidad funcionaba en casas, comenzó como cualquier universidad de garaje”. No tenia los programas aprobados ya que la FUN (Fondo Universitario Nacional) lo que es hoy el ICFES no había dado el visto bueno, por lo tanto no podían graduar.
La Universidad del Tolima hizo un convenio con la Universidad Nacional. Los agrónomos se iban a Palmira por que en esa época la Universidad Nacional no tenia agronomía en Bogota. Los de Bellas Artes se iban para Bogota a la calle 8 con carrera 9, lo que se llama hoy el convento de Santa Clara. Un edificio viejo. La U. Nacional tampoco tenia la sede grande en 1959.
“LA NACHO”: Se suponía que los estudiantes de Bellas Artes sólo tenían que ir a hacer un año en la “nacho” y salían graduados, pero cuando llegaron allá se dieron cuenta que les faltaba por estudiar, y por ende, para poderse graduar ver pintura mural, no habían hecho técnicas de grabado, seminario del arte ni estética, y solo habían visto un solo idioma: el italiano y la Nacional exigía dos.
La U.T. les dio becas excelentes. Ellos recibían alrededor de 150 pesos mensuales cuando un desayuno con chocolate, café, huevos y queso valía 20 centavos y el almuerzo valía 80 centavos, el alquiler del apartamento valía 5 pesos, el aseo de la ropa 5 pesos mensuales y la comida 60 centavos. Quedándoles la mitad de la beca para ir a cine, jugar billar, salir con las novias y tomar trago. Aparte de todo contaban con un préstamo de Icetex.
En la Nacional les regalaban todo: lienzos, oleos, pinceles, disolventes, acuarelas. Cuenta el maestro que cuando él terminó, duró 5 años pintando con los colores que le dieron en la Nacional. “cuando se nos acababa un tubo lo llevábamos vació y ellos nos entregaban uno nuevo; pero como los estudiantes éramos tramposos, nos hicimos amigos de los maestros pintores y ellos nos regalaban los tubos vacíos. Manuel tiene dos títulos de la Nacional: maestro en dibujo artístico y maestro en pintura.
LA BECA PARA ITALIA: Faltando dos meses para terminar la carrera en bogota Manuel León se casó con una compañera de estudio a las escondidas “eso fue una relación violenta, irracional, al fin y al cabo, el amor es diferente a la razón. De eso quedaron tres hijos. Yo me volví a casar y ahora tengo dos hijas. Con mi antigua esposa no nos podemos ver ni en pintura y eso que los dos somos pintores”.
Manuel hablaba, escribía y traducía muy bien el italiano, de ahí que la embajada de Italia le ofreciera una beca para ir a estudiar a Italia y además se podía quedar allá. Requisitos: SER SOLTERO. Hacia un mes que Manuel se había casado. Recuerda Manuel este hecho “si yo no hubiera querido a mi mujer, le tuerzo el pescuezo y me voy, pero yo estaba locamente enamorado de ella y por tanto, renuncié a la beca”.
La U.T. Le ofreció que se viniera para Ibagué a trabajar como asistente, le pagaban 600 pesos, pero el director de Bellas Artes de la Nacional le dijo que se quedara a estudiar escultura, le daban una monitoria donde se ganaba 600 pesos y en dos años se graduaba como escultor. Manuel se acababa de ganar un premio en un Salón Nacional con una escultura que se llamaba “Venus primitiva”. Manuel decidió quedarse en la Nacional. Ganaba lo mismo que en Ibagué, pero estudiando. En ese momento también le hizo otra oferta Antonio Hernández Valbuena, el director de la Casa de la Cultura de Cúcuta. Acababan de crear la Escuela de Bellas Artes y necesitaban profesores. Querían pintores jóvenes y con excelentes promedios de notas. Pagaban 1500 pesos. Manuel estaba recién casado, pobre, con necesidades, enamorado y 1500 pesos no le caían nada mal. En Cúcuta duró 4 años y luego tuvo inconvenientes con un director. Pasó a trabajar a la universidad de Tunja. Durante 6 meses estuvo en Tunja y pasó a Sogamoso, ya que el Rector de Tunja era arqueólogo y se dio cuenta lo buen dibujante que era Manuel León y ellos necesitaban un dibujante para el Museo de Arte de Sogamoso. Como el rector era el dueño, se lo llevó y le aumento el sueldo a 3000 pesos. “yo era muy buen dibujante y digo era, porque deje de dibujar y empecé con la creatividad. En la universidad nos decían que la creatividad era algo innato y no se podía enseñar a recrear la realidad, lo que pasa es que el dibujo figurativo ya estaba mandado a recoger y eso fue lo que nos enseñaron en la U, me tocaba empezarme a descubrir, creo que eso fue un error de la universidad, porque uno si puede enseñar a crear a los estudiantes, ahora con mis años todavía estoy buscando mi estilo” dice el Maestro. Se inclina un poco y termina “se me acabo la vida y no logré descubrir lo que tenia que hacer”.
EL REGRESO A LA U.T.: En Sogamoso Se enteró que en Ibagué había un concurso porque un amigo lo Llamo. Presentó el concurso y ganó. Llegó a Ibagué en el 69, es decir, 10 años después de haberse ido.
CRISIS EN LA U.T.: La universidad ya estaba en Santa Helena. A los seis meses de estar en Ibagué, se vino la crisis más grande que haya tenido la U.T. Todos los estudiantes se reunieron en lo que se Llamó “la semana de critica universitaria” la primera y única que se halla hecho y fue en 1969. Pusieron sobre el tapete a todos los decanos. Los vetaron y exigieron elecciones populares. Estaban llegando los aires del movimiento estudiantil francés, la música de los Beatles y la revolución cubana.
El rector de la U.T. era un hombre muy liberal. El Dr. Rafael Parga Cortes de la clase burguesa del país, ex ministro y ex gobernador, pero era un liberal demócrata que le dio impulso al movimiento estudiantil “hagan su huelga” le decía a los estudiantes. Todos los decanos se vieron obligados a renunciar. Manuel León participó en el coliseo y planteó cosas que cayeron bien en los estudiantes y, al rector también. Le propusieron ser el decano encargado mientras se elegían los decanos; pero eso le costo la enemistad de sus mejores amigos que lo veían como un lagarto y un vendido a favor del estudiantado. Lo que no sabían estas personas es que Manuel León fue presidente del consejo estudiantil en el 56, 57 y 58 y estuvo implicado en las huelgas de ese entonces. Tiro piedras y llegó incluso a quemar carros. En las elecciones de 1969 quedó elegido como director de Bellas Artes.
EL FIN DE BELLAS ARTES: Hacia 1975 el gobierno comenzó a cerrar todo lo que tenia que ver con humanidades y a darle duros golpes al movimiento estudiantil universitario. Se nombraron los “rectores policía” con el Decreto 1249, que facultaba al Presidente y al Ministro de Educación para nombrar a los rectores implementando los manejos autoritarios y represivos que impedían la emancipación.
En la Tolima se nombra a Camilo Polanco Rozo, que acabó con el sindicato de profesores y de trabajadores. Utilizaron al profesor Antonio Osorio, un matemático que era amigo del rector y le pidieron que hiciera los costos de cuanto le valía a la universidad un estudiante de cada facultad y el determinó que un estudiante de Bellas Artes le valía a la U.T. 3.000.000. En esa época. Determinaron que Bellas Artes erosionaba el presupuesto de la U.T. Salía más barato mandarlos a estudiar a otra universidad. La universidad ofreció beca al que quisiera ir a estudiar a cualquier otra universidad del país y decidió cerrar la facultad. La mayoría no pudo porque eran muy pobres y sus padres escasamente podían sostenerlos aquí en Ibagué. Duraron en paro 6 meses, pero de nada sirvió. Militarizaron la Universidad despidieron a 46 profesores (entre los cuales estaba el Maestro León), 16 trabajadores y 3 estudiantes que lideraron la protesta. La universidad inicio con militares en cada salón. Uno a la entrada y el otro al fondo de aula. De ahí que se pusiera de moda la caricatura de un soldado parado en la universidad que le escribe a su mama y le dice: “¡mamita!, al fin pude cumplir mi sueño. Entré a la universidad”
Manuel lo vetaron por medio de la “ley de Extrañamiento”. Lo incluyeron en una lista negra. No podía ni siquiera entrar como visitante al Alma Mater. Le Hicieron toda una campaña de desprestigio, por lo cual, Le quitaron la columna que tenia en el periódico y no le dieron trabajo ni siquiera en los colegios. Lo llevaron al batallón, lo reseñaron y le pusieron detectives al frente de la casa. Lo único que lo sostuvo durante dos años era que su esposa tenía una venta de artículos para arte y Manuel terminó de vendedor y empleado de su esposa.
UNIVERSIDAD DEL VALLE: Se presento a concurso para director del instituto departamental de Bellas Artes en el valle y ganó; pero cuando se fue a posesionar llegó una carta de la Universidad del Tolima donde lo “recomendaban” diciendo que él era un comunista, subversivo y que tuvieran cuidado que era peligroso. Que había tenido a la Universidad del Tolima en jaque y que era anarquista. La carta la envió Mario J. Quintero. Vicerrector del momento y egresado de agronomía de la U.T. La carta le llegó al gobernador del valle. Eso le pasó a todos los que fueron echados de la U.T. La rectora de la universidad del valle la Dr. Maria Antonia Garcés de Llorada, esposa del hermano del ex-ministro Rodrigo Lloreda le envió un telegrama: Manuel favor comuníquese conmigo. Problemas con nombramiento suyo.
El maestro Manuel León Cuartas la llamo inmediatamente y ella le dijo que no podían hablar por teléfono ese asunto. Le envió pasajes por Aires y le reservo una habitación en el hotel Nutibara de Cali.
Ella le mostró la carta y le dijo: ¿es cierto que lo desvincularon de la universidad? -me declararon insubsistente.
¿Usted hizo paro?-si, hice paro.
¿Usted bloqueo la universidad? -si, yo bloquee la universidad.
¿Usted hablo mal del gobernador?-Si, y hablo mal de él todavía.
¿La Asamblea Departamental lo declaró persona no grata?¿A usted lo detuvieron? ¿Lo reseñaron?
¿Usted es de izquierda? No. Soy un libre pensador, nunca estuve en el Moir, ni en el troskismo, ni en nada de eso.
¿Usted tiene recomendaciones? -pero es que yo no soy clientelista, yo no he entrado por relaciones a ningún puesto –dígame alguien que lo recomiende. Repitió la Dr. Maria Antonia Garcés de Lloreda. -Rafael Parga Cortes, ex ministro de educación, ex gobernador del Departamento, ex rector de la U.T.
El Gobernador del Valle llamó a Parga Cortes. Eran amigos de hace tiempo. “Buen elemento dijo Parga, no sea pendejo a él lo echaron por persecución, eso que le hicieron es una infamia, es que en este país se persigue al que piensa”
Finalmente lo nombraron. Trabajó allí durante cuatro años, eso si con el compromiso de no prolijear movimientos de ninguna especie. Con tan mala suerte que uno de los profesores que nombró se le comprobó que la esposa era del M-19 y culparon a Manuel de estar trayendo gente de organizaciones subversivas y para colmo de males secuestraron a la Dr. Maria Antonia Garcés de Llorada. El Maestro León resultó como sospechoso por los antecedentes lo que determinó su despido. Con el tiempo se descubrió que había sido el mismo esposo el que la había mandado a secuestrar, pues estaban en proceso de divorcio y a ella le tocaban la mitad de los bienes y como los Lloreda eran grandes empresarios este divorcio afectaba la economía del país y había muchas presiones.
VOLVER, VOLVER: Manuel quedó cesante por casi dos años. Fundó una academia y luego lo llamaron de Ibagué para que hiciera los 4 murales en cerámica, los que quedan en Arkacentro, eso fue en 1986 y como él estaba mal económicamente y le ofrecían tres millones por ese trabajo, que era buen dinero, se vino para Ibagué. Cuando terminó el último mural le ofrecieron trabajo en el Instituto Tolimense de Cultura y Turismo, en donde estuvo 8 meses. Lo echaron por las diferencias que él tenia respecto al manejo de de la cultura del departamento. Eso fue el 31 de octubre de 1986. Le entregaron el cheque, la liquidación y la carta de despido por insubsistente. Fue y se sentó en el parque Bolívar a pensar en el diciembre que le esperaba. Se bajó luego hasta la tercera para ir a cobrar el cheque. Cuando salió Camilo Salamanca y lo llamó “Maestro, el Dr. Fernando Rico, el gerente de la cooperativa de la universidad y el Rector lo están tratando de ubicar hace días, pues hoy es el cumpleaños numero 20 de la cooperativa y usted fue uno de los fundadores y quieren hacerle un homenaje a todos los fundadores. El Maestro León fue llevado casi a la fuerza al edificio Cooperamos, le dieron una placa, repartieron whisky y el rector de ese entonces, el Dr. Iván Melo del Basto, se le acerco a Manuel, lo miró a los ojos mientras le decía “Maestro, yo creo que usted debería volver a la Universidad del Tolima, que pesar que usted este trabajando” y Manuel le contesto: “estaba, Doctor, estaba”. Le dieron un contrato por dos meses hasta el 31 de diciembre para que organizara el Centro Cultural. Y desde entonces volvió Manuel León.
LA DESPEDIDA: Ahora que salió nuevamente de la U.T. dice que lo más bello es la docencia y la pedagogía y que, gracias a ellas, él sacrificó el mercado del arte, porque: “hice más política que arte”. Dice que se llegó el momento de dedicarles tiempo a sus hijas y ellas quieren irse a estudiar a Bogota. Ahora que no tiene apuros económicos gracias a su pensión, prefiere estar con ellas y sobre todo dedicarse a la pintura de tiempo completo.
MANUEL LEÓN CUARTAS Y LA U.T.: PRESENCIA Y AUSENCIA EN LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA
Los recuerdos son semillas que se entierran en el tiempo y florecen con los años. Por eso, el pintor y profesor Manuel León Cuartas mira un poco apesadumbrado hacia la calle “tercera” que es como se le dice a uno de los corredores más populares de U.T., por ser tan transitado como la calle tercera de Ibagué. En diciembre de 2005 se fue a vivir en Bogota, dejando su cátedra en la universidad y un montón de recuerdos de su vida que ha sido casi paralela a la de la universidad. Lleva debajo del brazo un dibujo en abstracto sobre un torero y otro de un chaman.
EL INGRESO: Manuel León Cuartas entró como estudiante en el 1956, aunque ya la universidad había empezado sus labores en 1955. Cuando se dio cuenta que había un una facultad de artes dentro de la U.T. se acercó y averiguó que carreras habían y le dijeron, entre otras, que estaba bellas artes, que era la carrera que a él le gustaba. Manuel habló con el director de la escuela, el padre Pedro Vicente Ramírez Sendoya (autor de libros sobre etnología y antropología) “creo que me llevó mi papa que era amigo de el” dice Manuel León. El padre Ramírez les dijo que era muy difícil, pues era mayo y las clases habían iniciado en febrero, es decir, tres meses antes. Sin embargo, se presentó a exámenes y a una entrevista. Consideraron que tenía actitudes y lo dejaron entrar. En esa época la matricula valía diez pesos el año porque no se hacían por semestres sino por años. “Mi papa pagaba de arriendo veinte pesos mensuales por una casa en la 27 entre 5 y 4 en las afueras de la ciudad. Ibagué llegaba hasta la 25, de hay para abajo eran potreros y nosotros vivíamos en el potrero o sea que era muy barato”. Recuerda El Maestro León.
Los criterios de selección en la universidad eran diferentes a los de hoy, se aceptaban inclusive a estudiantes que no habían terminado el bachillerato. Se hacía una entrevista con un jurado, y sobre todo lo más importante eran las pruebas de actitud. En estas pruebas estuvo Manuel León una semana desde las 7 de la mañana hasta las diez de la noche; dibujando, pintando, componiendo y modelando. Los profesores lo evaluaron, le hicieron preguntas y le dijeron “eche pa´ dentro”.
EL ABUELO: Dice el maestro que su amor por el arte viene de su abuelo materno que sabia tocar la flauta, el saxofón y el clarinete. Era músico profesional de la Banda Departamental y ensayaba en la casa todos los días. A Manuel le encantaba escucharlo cuando llegaba del colegio. Era el único de los 9 nietos que se detenía a oír y hablar con el “viejo” por lo que se volvió su preferido. Manuel lo acompañaba y le llevaba el atril a las “retretas” que se hacían los domingos a las 10 de la mañana en el parque Andrés López de Galarza que “era un parque muy lindo donde iba todo el pueblo a comprar helados, fritanga, bombas, a ver los payasos y a escuchar la retreta que se tocaba de 10 a 12 de la mañana”.
EL DIBUJO DE GAITAN: Cuando mataron a Gaitan el nueve de abril del 48 recuerda Manuel León “en la 25 con 5 subiendo a mano derecha había una casa de 2 pisos donde quedaba una miscelánea y el dueño era un conservador y ahí llegó la chusma liberal, bajaron al señor, lo sacaron, lo mataron y quemaron la casa y a él lo arrastraron muerto con una sevicia tremenda hasta la 15. Hubo saqueo de almacenes. Yo tenia 8 años y estaba en primaria”. El papa de Manuel era muy liberal y estaba muy afectado por el asesinato del líder liberal. Por esos días salio en la prensa un retrato de Gaitan. Manuel lo amplio sobre un papel dibujándolo a mano alzada y el papá, al ver ese retrato le salieron las lagrimas, no se sabe bien si por la perfecta realización del dibujo o si, por que, quien estaba en el dibujo era Gaitan. Lo cierto es que lo mando a enmarcar y lo colgó en la sala, al lado del sagrado corazón de Jesús.
El papa llevó a Manuel a la escuela de Bellas Artes de la U.T. para pedir el cupo. Tenía debajo del brazo el retrato de Gaitan hecho por su hijo, pero como el director era un cura y los curas por naturaleza son conservadores, se quedó mirando el retrato y le dijo: “su hijo tiene buenas condiciones y volvió a mirar el retrato y le dijo “pero mejor llévese a ese demonio” señalando el cuadro.
Manuel fue el ultimo en entrar ese año. Matricula 187, de los cuales sólo terminaron tres. “la gente se fue saliendo por que el arte es para el que le gusta y nosotros no teníamos horarios de clase. Llegábamos a las 7 de la mañana y salíamos a las 10 de la noche. En esa época la escuela quedaba en una casa vieja donde hoy es la Cámara de Comercio, después se paso al frente de donde hoy esta Matheu´s, seguidamente nos pasamos a la 8 con 3. Ahí funcionaba agronomía, enfermería y bellas artes “. Era una casa enorme que tenia piscina. “nosotros nos quedamos al medio día a bañarnos, inclusive hacíamos cama franca y dormimos hasta el otro día, a las 6 de la mañana nos despertaba el celador y nos daba tinto”. Recuerda el maestro. Se iban al frente donde un señor que les vendía leche en botellas cuadradas como las que muestran en el Chavo y las acompañaban con cucas. A veces duraban hasta tres días sin ir a sus casas por estar concentrados pintando. “El concepto de universidad era más pragmático, más de afecto, más de compromiso de vida; diferente de lo que hay ahora en la universidad”
La universidad se componía de dos casas. No tenía campus. Los agrónomos hacían las prácticas en San Jorge, cerca al colegio INEM de hoy en día. Lo teórico lo hacían en la 8 con 3. Las enfermeras iban a recibir teoría de vez en cuando, pues tenían la escuela en el barrio Departamental. “la universidad funcionaba en casas, comenzó como cualquier universidad de garaje”. No tenia los programas aprobados ya que la FUN (Fondo Universitario Nacional) lo que es hoy el ICFES no había dado el visto bueno, por lo tanto no podían graduar.
La Universidad del Tolima hizo un convenio con la Universidad Nacional. Los agrónomos se iban a Palmira por que en esa época la Universidad Nacional no tenia agronomía en Bogota. Los de Bellas Artes se iban para Bogota a la calle 8 con carrera 9, lo que se llama hoy el convento de Santa Clara. Un edificio viejo. La U. Nacional tampoco tenia la sede grande en 1959.
“LA NACHO”: Se suponía que los estudiantes de Bellas Artes sólo tenían que ir a hacer un año en la “nacho” y salían graduados, pero cuando llegaron allá se dieron cuenta que les faltaba por estudiar, y por ende, para poderse graduar ver pintura mural, no habían hecho técnicas de grabado, seminario del arte ni estética, y solo habían visto un solo idioma: el italiano y la Nacional exigía dos.
La U.T. les dio becas excelentes. Ellos recibían alrededor de 150 pesos mensuales cuando un desayuno con chocolate, café, huevos y queso valía 20 centavos y el almuerzo valía 80 centavos, el alquiler del apartamento valía 5 pesos, el aseo de la ropa 5 pesos mensuales y la comida 60 centavos. Quedándoles la mitad de la beca para ir a cine, jugar billar, salir con las novias y tomar trago. Aparte de todo contaban con un préstamo de Icetex.
En la Nacional les regalaban todo: lienzos, oleos, pinceles, disolventes, acuarelas. Cuenta el maestro que cuando él terminó, duró 5 años pintando con los colores que le dieron en la Nacional. “cuando se nos acababa un tubo lo llevábamos vació y ellos nos entregaban uno nuevo; pero como los estudiantes éramos tramposos, nos hicimos amigos de los maestros pintores y ellos nos regalaban los tubos vacíos. Manuel tiene dos títulos de la Nacional: maestro en dibujo artístico y maestro en pintura.
LA BECA PARA ITALIA: Faltando dos meses para terminar la carrera en bogota Manuel León se casó con una compañera de estudio a las escondidas “eso fue una relación violenta, irracional, al fin y al cabo, el amor es diferente a la razón. De eso quedaron tres hijos. Yo me volví a casar y ahora tengo dos hijas. Con mi antigua esposa no nos podemos ver ni en pintura y eso que los dos somos pintores”.
Manuel hablaba, escribía y traducía muy bien el italiano, de ahí que la embajada de Italia le ofreciera una beca para ir a estudiar a Italia y además se podía quedar allá. Requisitos: SER SOLTERO. Hacia un mes que Manuel se había casado. Recuerda Manuel este hecho “si yo no hubiera querido a mi mujer, le tuerzo el pescuezo y me voy, pero yo estaba locamente enamorado de ella y por tanto, renuncié a la beca”.
La U.T. Le ofreció que se viniera para Ibagué a trabajar como asistente, le pagaban 600 pesos, pero el director de Bellas Artes de la Nacional le dijo que se quedara a estudiar escultura, le daban una monitoria donde se ganaba 600 pesos y en dos años se graduaba como escultor. Manuel se acababa de ganar un premio en un Salón Nacional con una escultura que se llamaba “Venus primitiva”. Manuel decidió quedarse en la Nacional. Ganaba lo mismo que en Ibagué, pero estudiando. En ese momento también le hizo otra oferta Antonio Hernández Valbuena, el director de la Casa de la Cultura de Cúcuta. Acababan de crear la Escuela de Bellas Artes y necesitaban profesores. Querían pintores jóvenes y con excelentes promedios de notas. Pagaban 1500 pesos. Manuel estaba recién casado, pobre, con necesidades, enamorado y 1500 pesos no le caían nada mal.
LEJOS: En Cúcuta duró 4 años y luego tuvo inconvenientes con un director. Pasó a trabajar a la universidad de Tunja. Durante 6 meses estuvo en Tunja y pasó a Sogamoso, ya que el Rector de Tunja era arqueólogo y se dio cuenta lo buen dibujante que era Manuel León y ellos necesitaban un dibujante para el Museo de Arte de Sogamoso. Como el rector era el dueño, se lo llevó y le aumento el sueldo a 3000 pesos. “yo era muy buen dibujante y digo era, porque deje de dibujar y empecé con la creatividad. En la universidad nos decían que la creatividad era algo innato y no se podía enseñar a recrear la realidad, lo que pasa es que el dibujo figurativo ya estaba mandado a recoger y eso fue lo que nos enseñaron en la U, me tocaba empezarme a descubrir, creo que eso fue un error de la universidad, porque uno si puede enseñar a crear a los estudiantes, ahora con mis años todavía estoy buscando mi estilo” dice el Maestro. Se inclina un poco y termina “se me acabo la vida y no logré descubrir lo que tenia que hacer”.
EL REGRESO A LA U.T.: En Sogamoso Se enteró que en Ibagué había un concurso porque un amigo lo Llamo. Presentó el concurso y ganó. Llegó a Ibagué en el 69, es decir, 10 años después de haberse ido.
CRISIS EN LA U.T.: La universidad ya estaba en Santa Helena. A los seis meses de estar en Ibagué, se vino la crisis más grande que haya tenido la U.T. Todos los estudiantes se reunieron en lo que se Llamó “la semana de critica universitaria” la primera y única que se halla hecho y fue en 1969. Pusieron sobre el tapete a todos los decanos. Los vetaron y exigieron elecciones populares. Estaban llegando los aires del movimiento estudiantil francés, la música de los Beatles y la revolución cubana.
El rector de la U.T. era un hombre muy liberal. El Dr. Rafael Parga Cortes de la clase burguesa del país, ex ministro y ex gobernador, pero era un liberal demócrata que le dio impulso al movimiento estudiantil “hagan su huelga” le decía a los estudiantes. Todos los decanos se vieron obligados a renunciar. Manuel León participó en el coliseo y planteó cosas que cayeron bien en los estudiantes y, al rector también. Le propusieron ser el decano encargado mientras se elegían los decanos; pero eso le costo la enemistad de sus mejores amigos que lo veían como un lagarto y un vendido a favor del estudiantado. Lo que no sabían estas personas es que Manuel León fue presidente del consejo estudiantil en el 56, 57 y 58 y estuvo implicado en las huelgas de ese entonces. Tiro piedras y llegó incluso a quemar carros. En las elecciones de 1969 quedó elegido como director de Bellas Artes.
EL CLUB DE CAZA Y PESCA: En la primera reunión en el consejo directivo lo presentan como el director del club de caza y pesca y Manuel pregunto extrañado por que le decían así. Los decanos se rieron y le dijeron “que el 90 por ciento de los alumnos de Bellas Artes eran mujeres”. Manuel se puso colérico y les dijo que eso era un concepto peyorativo y degradante contra la mujer. Exigió respeto para él, como director y para la escuela. Les dijo colonialistas, misóginos, racistas, y les dijo: “que futuro les espera a sus hijas si hasta su mismo padre las ve como objetos para caballero” y el Rector Parga se reía y decía: “muy bien, muy bien” y aplaudía. Le pidieron disculpas y no se volvió a mencionar el club de caza y pesca.
BELLAS ARTES VS. VETERINARIA: Bellas Artes no tenia nada en la universidad. Ni salones, ni sede, ni nada. Se llevo una propuesta con planos para la construcción de los salones y el decano de veterinaria que era el Dr., Bernardino Rodríguez dijo que eso no era posible porque esos terrenos donde se proponían construir le pertenecían a veterinaria. Esto generó una pugna entre las dos carreras, pues, aseguraban los de Bellas Artes que los terrenos no le pertenecían a ninguna facultad si no a la universidad. El Dr. Parga, que siempre había sido muy afectuoso con el Maestro León, dio la partida y autorizó la construcción de los salones para dibujo. La escuela creció y llegó a tener 250 estudiantes.
EL FIN DE BELLAS ARTES: Hacia 1975 el gobierno comenzó a cerrar todo lo que tenia que ver con humanidades y a darle duros golpes al movimiento estudiantil universitario. Se nombraron los “rectores policía” con el Decreto 1249, que facultaba al Presidente y al Ministro de Educación para nombrar a los rectores implementando los manejos autoritarios y represivos que impedían la emancipación.
En la Tolima se nombra a Camilo Polanco Rozo, que acabó con el sindicato de profesores y de trabajadores. Utilizaron al profesor Antonio Osorio, un matemático que era amigo del rector y le pidieron que hiciera los costos de cuanto le valía a la universidad un estudiante de cada facultad y el determinó que un estudiante de Bellas Artes le valía a la U.T. 3.000.000. En esa época. Determinaron que Bellas Artes erosionaba el presupuesto de la U.T. Salía más barato mandarlos a estudiar a otra universidad. La universidad ofreció beca al que quisiera ir a estudiar a cualquier otra universidad del país y decidió cerrar la facultad. La mayoría no pudo porque eran muy pobres y sus padres escasamente podían sostenerlos aquí en Ibagué. Duraron en paro 6 meses, pero de nada sirvió. Militarizaron la Universidad despidieron a 46 profesores (entre los cuales estaba el Maestro León), 16 trabajadores y 3 estudiantes que lideraron la protesta. La universidad inicio con militares en cada salón. Uno a la entrada y el otro al fondo de aula. De ahí que se pusiera de moda la caricatura de un soldado parado en la universidad que le escribe a su mama y le dice: “¡mamita!, al fin pude cumplir mi sueño. Entré a la universidad”
Manuel lo vetaron por medio de la “ley de Extrañamiento”. Lo incluyeron en una lista negra. No podía ni siquiera entrar como visitante al Alma Mater. Le Hicieron toda una campaña de desprestigio, por lo cual, Le quitaron la columna que tenia en el periódico y no le dieron trabajo ni siquiera en los colegios. Lo llevaron al batallón, lo reseñaron y le pusieron detectives al frente de la casa. Lo único que lo sostuvo durante dos años era que su esposa tenía una venta de artículos para arte y Manuel terminó de vendedor y empleado de su esposa.
UNIVERSIDAD DEL VALLE: Se presento a concurso para director de la escuela de Bellas Artes en el valle y ganó; pero cuando se fue a posesionar llegó una carta de la Universidad del Tolima donde lo “recomendaban” diciendo que él era un comunista, subversivo y que tuvieran cuidado que era peligroso. Que había tenido a la Universidad del Tolima en jaque y que era anarquista. La carta la envió Mario J. Quintero. Vicerrector del momento y egresado de agronomía de la U.T. La carta le llegó al gobernador del valle. Eso le pasó a todos los que fueron echados de la U.T. La rectora de la universidad del valle la Dr. Maria Antonia Garcés de Llorada, esposa del hermano del ex-ministro Rodrigo Lloreda le envió un telegrama: Manuel favor comuníquese conmigo. Problemas con nombramiento suyo.
El maestro Manuel León Cuartas la llamo inmediatamente y ella le dijo que no podían hablar por teléfono ese asunto. Le envió pasajes por Aires y le reservo una habitación en el hotel Nutibara de Cali.
Ella le mostró la carta y le dijo: ¿es cierto que lo desvincularon de la universidad? -me declararon insubsistente.
¿Usted hizo paro?
-si, hice paro.
¿Usted bloqueo la universidad?
-si, yo bloquee la universidad.
¿Usted hablo mal del gobernador?
-Si, y hablo mal de él todavía.
¿La Asamblea Departamental lo declaró persona no grata?
¿A usted lo detuvieron?
¿Lo reseñaron?
¿Usted es de izquierda?
No. Soy un libre pensador, nunca estuve en el Moir, ni en el troskismo, ni en nada de eso.
¿Usted tiene recomendaciones? -pero es que yo no soy clientelista, yo no he entrado por relaciones a ningún puesto –dígame alguien que lo recomiende. Repitió la Dr. Maria Antonia Garcés de Lloreda. -Rafael Parga Cortes, ex ministro de educación, ex gobernador del Departamento, ex rector de la U.T.
El Gobernador del Valle llamó a Parga Cortes. Eran amigos de hace tiempo. “Buen elemento dijo Parga, no sea pendejo a él lo echaron por persecución, eso que le hicieron es una infamia, es que en este país se persigue al que piensa”
Minutos después llamó Pedro Alcántara Herran, un pintor famoso y familiar del que fuera Presidente de la Republica a la Dr. Maria Antonia Garcés de Llorada y le dijo: “Ojo con ese tipo que van a nombrar, usted sabe como son los troskistas. Ese tipo tiene nexos con el M-19, ese es un lobo disfrazado de oveja”. Alcántara era senador en ese momento.
Finalmente lo nombraron. Trabajó allí durante cuatro años, eso si con el compromiso de no prolijear movimientos de ninguna especie. Con tan mala suerte que uno de los profesores que nombró se le comprobó que la esposa era del M-19 y culparon a Manuel de estar trayendo gente de organizaciones subversivas y para colmo de males secuestraron a la Dr. Maria Antonia Garcés de Llorada. El Maestro León resultó como sospechoso por los antecedentes lo que determinó su despido. Con el tiempo se descubrió que había sido el mismo esposo el que la había mandado a secuestrar, pues estaban en proceso de divorcio y a ella le tocaban la mitad de los bienes y como los Lloreda eran grandes empresarios este divorcio afectaba la economía del país y había muchas presiones.
VOLVER, VOLVER: Manuel quedó cesante por casi dos años. Fundó una academia y luego lo llamaron de Ibagué para que hiciera los 4 murales en cerámica, los que quedan en Arkacentro, eso fue en 1986 y como él estaba mal económicamente y le ofrecían tres millones por ese trabajo, que era buen dinero, se vino para Ibagué. Cuando terminó el último mural le ofrecieron trabajo en el Instituto Tolimense de Cultura y Turismo, en donde estuvo 8 meses. Lo echaron por las diferencias que él tenia respecto al manejo de de la cultura del departamento. Eso fue el 31 de octubre de 1986. Le entregaron el cheque, la liquidación y la carta de despido por insubsistente. Fue y se sentó en el parque Bolívar a pensar en el diciembre que le esperaba. Se bajó luego hasta la tercera para ir a cobrar el cheque. Cuando salió Camilo Salamanca y lo llamó “Maestro, el Dr. Fernando Rico, el gerente de la cooperativa de la universidad y el Rector lo están tratando de ubicar hace días, pues hoy es el cumpleaños numero 20 de la cooperativa y usted fue uno de los fundadores y quieren hacerle un homenaje a todos los fundadores. El Maestro León fue llevado casi a la fuerza al edificio Cooperamos, le dieron una placa, repartieron whisky y el rector de ese entonces, el Dr. Iván Melo del Basto, se le acerco a Manuel, lo miró a los ojos mientras le decía “Maestro, yo creo que usted debería volver a la Universidad del Tolima, que pesar que usted este trabajando” y Manuel le contesto: “estaba, Doctor, estaba”. Le dieron un contrato por dos meses hasta el 31 de diciembre para que organizara el Centro Cultural. Y desde entonces volvió Manuel León.
LA DESPEDIDA: Ahora que anuncia su salida nuevamente de la U.T. dice que lo más bello es la docencia y la pedagogía y que, gracias a ellas, él sacrificó el mercado del arte, porque: “hice más política que arte”. Dice que se llegó el momento de dedicarles tiempo a sus hijas y ellas quieren irse a estudiar a Bogota. Ahora que no tiene apuros económicos gracias a su pensión, prefiere estar con ellas y sobre todo dedicarse a la pintura de tiempo completo.