Búsqueda blog.com.es

CUENTO DE ALBEIRO ARIAS Despertar

por albeiroarias @ 2008-03-17 - 06:56:13

Despertar

“Las mujeres toman siempre la forma del sueño que las contiene”
JUAN JOSÉ ARREOLA

AL DESPUNTAR EL ALBA LLEGÓ EL HILO DE LUZ que cortó de manera sublime el aire quieto y se perdió en la oscuridad. Con los minutos comenzó a hacerse agudo e intenso; podría haber pasado desapercibido de no haber dado justo sobre los ojos de Valeria, como si de un día para otro hubiera decidido que su manifestación debía ser vivida. Ella andaba extraviada en un sueño prodigioso. Lleno de olores a todas las cosas, a piedra, a libro, a vidrio. Le extrañó, sin embargo, que jamás hubiera soñado la esencia de los objetos y se perdió en ese vago fantaseo.

Los párpados que apenas cubrían las retinas, dejaron entrever la luminosidad en su interior. Valeria decidió cambiar de posición corporal. Intentó un movimiento sencillo pero la armazón de sus huesos se lo impidió. Estaban soldados los unos con los otros y su constitución corpórea pesada como el plomo. Afuera, escuchó desvanecer el campaneo de unos tacones en el corredor. El último cliente la dejaba sumida en la oscura ruta de la soledad. Ella intentó apretar los puños, apoyar los brazos y empujar con fuerza el cuerpo hacia delante pero el constante dolor que la presionaba la dejo tendida sobre su propia incapacidad. La luz espectral seguía sobre el rostro torturado por la crisis de nervios. Preocupadas, las compañeras de trabajo golpearon un par de veces desde el otro lado de la madera  ¿Te encuentras bien? . Preguntaron. Sin tiempo de pensar en lo que le estaba sucediendo, Valeria contestó: Todavía estoy dormida. Las mujeres se despreocuparon y tomaron rumbo hacia sus propios asuntos.

Con arranques de mujer colérica tiró el cuerpo intentando salirse de la cama y, cuando pensó estar cerca del objetivo, su cuerpo se hizo más pesado. Abdicó. Sintió rabia por su impotencia. Se le llenó la cabeza de ideas contrariadas, a los oídos le llegó el sonido recóndito de su respiración de gata enferma. Las pupilas giraron hacia todos los rincones de la alcoba buscando ayuda. Contempló, detalle a detalle, las hendiduras del techo, el vacío del cuarto y el falso silencio que rompía el equilibrio, también vio el chorrito de luz prolongándose sobre toda la habitación. Insistió en mover los dedos de las manos y de los pies y nuevamente quedó sin respuesta. Todos sus recursos parecían agotarse.

Supo que tenia la boca abierta gracias al almizcle pasmoso de la saliva que inundada la almohada con hedor a tabaco y licor, también se percato de la humedad en el colchón. Orinó sin darse cuenta. Comprendió que las funciones vitales marchaban a perfección y que tan solo había perdido las motrices. Uniendo esfuerzos desde su interior, logró un movimiento mínimo, sólo para descubrir que su humanidad era un mar de concreto con el alma vacía.

Transcurría el tiempo y ella seguía inmovilizada. Los no sucesos ahora la afligían y la marcaban. La vida se le estaba diseminando en pequeños pedazos. Sintió que venia al acecho un instinto de debilidad atemporal. Aparecieron los temores, los propios y los ajenos. Aquellos que se jactó de no tener. Ella, era simplemente una mujer. Una mujer que por primera vez quería temblar de miedo pero la rigidez del cuerpo no se lo permitía.

Algo la hacia vibrar. Eran, sin duda, las contracciones del corazón, allá en lo más hondo, en lo más oscuro. Los latidos se estrellaban con fuerza entre su pecho y su espalda. En poco tiempo los sentidos se sublevarían contra ella.

El fulgor llenaba con sus partículas los recuerdos que no compartió. Que no quiso compartir. El ser olvidada y olvidar. El todo y la nada asomaron para el ajusta de cuentas. Valeria decidió   Volver a dormir . Estaba segura de poder despertar, de sobrevivir. Para seguir mirando con ironía a través de las ventanas rotas, para conseguir amigos con chantajes y mentiras, para ganar dinero con su cuerpo y sus halagos, manteniendo las distancias con insultos y vanidades. Creyó que podía dormirse y llevarse lo absoluto. Imaginando que su sueño la exorcizaba de los posibles pecados y le extendía el plazo para su absolución. Y cuando despertara; ya su cuerpo no estaría macizo y derrocado, Tampoco daría oportunidad a un segundo relevo de su mando.   Debo estar dormida se dijo. La emoción que le causo el descubrir que era otra de sus acostumbradas pesadillas, hizo que su corazón la golpeara más duro. Retomó la calma. No iba a permitir que fuera el corazón el que acabara con ella, tal vez, si fuera el hígado, porque en el hígado, pensaba, se ubicaban de verdad los sentimientos. Le extrañó, sin embargo, su lucidez. Sabia que al no llegar temprano a su casa, de seguro su hijo la llamaría y el sonido del teléfono celular la regresaría de su abstracción Despertaría   o cuando preocupada, su madre fuera a buscarla al medio día, entraría sin detenimiento, aún sabiendo que ella odiaba que invadieran ese espacio. Ingresaría de todos modos. La encontraría privada; llamaría al medico o simplemente la despertaría.   Estoy dormida  se volvió a decir, aunque, sentía que la gravedad del universo se centraba en el cuarto. Cada momento la pesadez material se hacia mayor.

Las uniones de la cama se dividieron. Las tablas cayeron a la par de los tornillos que evacuaron los orificios. Colapsó en un tiempo indefinido. Valeria quedó tirada en el piso, abandonada, agitada y adolorida. Sin poder moverse. Un calor volcánico hacia emanar de su cara gotas de sudor. Tenia fiebre, mucha fiebre. Deseaba avivarse antes de empezar a delirar dentro de su propio delirio. Podría despertar de uno pero difícilmente de dos. Lo intuía.

 ¿Acaso no vas a ir a tu casa?  Preguntó a la matrona. Era la oportunidad de acabar con ese sueño; por eso, recogió toda su voluntad para responderle:  NO  . Los pasos se desinteresaron hasta desaparecer en el pasillo. Pero no era un  NO   la contestación que deseaba darle. Quería decir:  Ayúdeme   o  Auxilio   o quizás  No me siento bien  . Pero los alientos solo le alcanzaron para vocalizar un vil y profundo  NO  . Se entrego a la falsa quietud de la casa y empezó a dudar de su sueño. Cada vez le parecía más real el padecimiento. Buscó nuevamente la luz que invadía su intimidad y sólo logró que el brillo la encegueciera para ocultar su rastro. Se desentendió, finalmente la luz no era el problema; el verdadero problema, se dijo:  Es que todavía estoy dormida  . Tranquila, empezó a captar la forma de los objetos. Reconoció la cómoda, la mesita de noche y, en la pared, el espejo grande con su marco en cedro finamente tallado y adornado con matices dorados, digno encuadre de una princesa que ahora empezaba a padecer de hambre y sed. El olor a flores secas opacó su perfume de mujer importante. De repente, frente a su incredulidad, todo lo visto caía sobre el suelo y se pulverizaba. El sudor no cesaba. El polvo en que se convirtieron los muebles y enceres fue rápidamente absorbido por las baldosas. La habitación quedó vacía. La almohada y el colchón sobre el cual estaba Valeria también iniciaron la inmersión hasta desaparecer por completo. Pésimo sueño Se volvió a decir.

Ya no podía diferenciar lo irreal de lo posible, lo fantástico de lo mágico, la conciencia de la inconsciencia. La embargó el presentimiento de estar muriendo, de estar viviendo su propia muerte. Adquirió una sencilla placidez. No era el momento de estar arrepintiéndose por lo que no dijo o no hizo, pero, si volviera a  Despertar   lo haría y lo diría. Parecía que el mundo se detenía solo para ella.

Le extrañó escuchar el teléfono sonando y, aun así, no despertar. Dejó evidenciar su preocupación No estoy dormida, solo estoy muriendo  . Sintió un temor legítimo que le penetraba las sólidas entrañas de lado a lado. Un temor verdadero que no recordó haber sentido jamás. La fiebre continúo aumentando y ella haciéndose débil. Sobre el céfiro caliente, la luz cambió de un azul turquesa a un gris tenue que se diluía al mismo tiempo que la humanidad de Valeria se sumergía en la tierra. El calor incrementaba mientras afuera su hijo era cuidado por la abuela, mientras el padre de ella y el de su hijo ignoraban de sus existencias y seguían comprando vehículos para el ego, mientras sus fieles clientes seguían navegando por Internet, publicando malos libros y sus esposas viendo Reality show. Hizo toda clase de conjeturas sobre el porvenir y le molesto amargamente su condición de ser una mujer nocturna y citadina. Había malgastado su tiempo y ahora la vida se lo cobraba poco a poco. Entera y vengativa. El brillo se desteñía mientras Valeria renunciaba a evitar el hundimiento perpetuo.

La armadura corpórea desistió de luchar contra el mundo. Su mundo.  ¿Así terminan las cosas?   Se preguntó, mientras le avergonzaba su excesiva autocompasión. Quedó sólo la cabeza al nivel del piso. Los demás fragmentos del cuerpo habían sido absorbidos por la tierra.

La luz desapareció a medida que la boca, la nariz y los ojos fueron también engullidos. Con la parte del cerebro que le faltaba por hundirse maquinó un último pensamiento. Mal final, sigo dormida  . Y quedó sumida en un profundo sueño, hasta que en la mañana siguiente la ráfaga de luz surcó el aire de la habitación y se perdió para siempre en la opacidad de su mirada.

ALBEIRO ARIAS
Ciudad de los Ocobos
2004
albeiro_arias@hotmail.com

I N S O L I T O

Ya ve usted. Uno que anda Cultivando la tierra, especialmente café y la coca, que consume masticada para resistir el trabajo pesado; Un Ijca o ika o Arhuaco como nos dice la gente de la ciudad, uno que sólo se pierde en las telarañas de la sierra Nevada de Santa Marta; un día cualquiera resulta enredado en unos jeans Jean Paúl Gaultier, un cuerpo 90-60-90, un Channel N. 5 , cabello rubio, lentes de contacto, y morral conocido: tejido en lana, made in Colombia, 100 Dólares (precio que no creí que alguien pagara) por que nosotros los hacemos por 2 dólares en mi ciudad, que no es como ésta, porque la mía es sagrada y se llama Nabusímake y no tiene edificios ni Wall Market.

Como verán, estoy en New York, 18 grados, cielo despejado, distrito financiero de Lower Manhattan, entre Wall Street y Broad Street, y les hablo de Carolina (ella es modelo) aunque, ahora, yo también. Carolina será elemental para algunos y para otros será demasiado sofisticada, otros dicen que es un sol, solecito, que se levanta cada día, un sol, solecito caliéntame un poquito que se esparce por el campo, te quema el alma y te la deja como un desierto. Lo que no saben es que ella ofrece su corazón a cualquier hora siempre y cuando le de la gana y tenga ganas, pero eso si, ni antes ni después. Pero cuando lo hace, deja que su delgadez y sus piernas se extiendan por encima de toda su inocencia. Ejerce la elegancia y derrocha su estilo aniquilador que tan solo a ella le pertenece. Su cuerpo es un ritual sin invitados.

A veces, en el silencio de la sierra, grita a todo pulmón que esta feliz pero que no sabe por qué, que por eso prefiere la tristeza, porque la tristeza siempre se sabe de donde viene. Hacerle el amor es, por todos los dioses, conocer y gratificarse con la naturaleza; pero luego, viene esa sensación de muerte, un transito entre lo que soy y lo que nunca he sido. Algo insólito.
Ella me espera en las puertas hasta las tres de la mañana sin importar que la gasolina huela a noche, que las estrellas estén plegadas de cielo y la gente dentro de los autos pasen la carretera llenos de ruido y de canciones. Caminamos sin saber a donde ir y la llevo del brazo y que me acompañe le digo. Le digo que la calle esta llena de gente bonita y de vida y ella me dice que no sabe nada de vida y ni de bonitas gentes, que ella solamente es bonita y que esta cansada. Dormir quiere. Sueño tiene mucho. Le digo que la vida no es sólo dormir como las tardes en la arena y entonces me pide que de mi le hablé. Le cuento de mi tribu, de los ritos. Le habló del templo ceremonial Kankurua y del ‘Mamo’ y lo que más le importa es lo de la marihuana. Insólito le pareció. En ese momento le cojo una teta y me dice tranquilo nene, tranquilo, y luego me mira y dice que nunca había tenido amigos insólitos y yo le pregunto ¿qué es eso de ser insólito? y entonces ella me dice que se llama Carolina y que siempre soñó ser bailarina o astronauta pero que policía o bombera ni por el putas y que ahora era modelo pero no tenia la culpa. Rojo es el labial que se puso. 6.5 la cerveza que se bebió.
Algo extraño le estaba pasando por que no conocía el mundo por estar detrás de los muros o arrinconada en el fondo de algún amor. Nos sentamos en eso que llaman un antro. Ella comenzó a mover el dedo con rapidez hacia todos los lados y de un momento a otro se detuvo en mi cara, en mi pecho, en mi cadera durante toda la noche.
Le hicieron consejo. La azotaron con el método del señalamiento. Tus mismos amigos dieron la orden. Te acostaste con un indio y eso no lo perdona ni Dios ni un Paparazzi. La sentaron en el borde de los labios y Le hicieron miradas laterales como los pollos. Dictaminaron que no tenías corazón. Que necesitabas un cura y luego un medico y finalmente en un programa de televisión te recomendaron ir a una clínica de rehabilitación; pero ella sabia bien que verdaderamente necesitaba un porro y una botella de vodka.
Carolina sale a pasear y se ahoga en medio de gatos vagabundos y de gatas vagabundas y de perros frijoleros y de perras llenas de fantasías, pelirrojas, cabello planchado incluyendo sus manías de comprar cajitas de chicle pequeñas y apagar los cigarrillos a medio fumar.
Al principio no sabía quien era yo ni quien era ella, tampoco lo sabía su mamá ni mi tribu. Tira el cigarrillo y lo destripa con los tacones de manera escandalosa y lo más triste es que no sabe si se apresuraron con eso de la primera comunión y recuerda los consejos de su mama para que con extraños no se metiera, ni recibiera dulces en Hallowen, porque los extraños siempre huelen a ropa interior y a vértigo, me abrazó y a llorar se echó y me preguntó que cuál es el problema para poder putearse en paz si son tus tetas y tu culo y tu silicona, porque pagaste por ella, entonces su mamá se queda callada y ya no te conoce, ni ella ni la gente de la ciudad y te quitan los contratos; pero esta bien amor y por favor la próxima vez mi camisa no manches con tu puto labial y entonces terminas de dibujar con tu labial los Godzilas, chicas super poderosas, Terminators, androides, alienígenas y realidades virtuales donde yo te hacia el amor con mi lengua frente al espejo, en medio de pulsaciones y ritmos alocados hasta que llegan las palomitas de maíz y observamos que la cuidad esta sola, sin nosotros, pero que igual ya no la necesitamos por que definitivamente somos insólitos y entonces se da cuenta que ella era de allá y que era la misma de antes y de después, y ahora sólo camina conmigo pegada de una revista, pagina entera, Carolina, modelo Latín World, y yo también me doy cuenta que soy el mismo, Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, 36 grados, cielo despejado, 25 morrales, trabajo familiar, sin almuerzo, MADE IN YO, tranquilo, en 15 días le pagamos sus artesanías, si le gusta bien y sino también, tenga le regalo esta revista indio guevón que por lo que veo usted nunca ha visto una puta revista Play Boy, tenga dáñese el cerebro.
Estoy en Londres…


 
 

Dirección para hacer trackback a este post:

authimage

Comentarios, Trackbacks: Esconder subcomentarios

palabras [Visitante]
http://angelpalabras.blogspot.com/
18.08.08 @ 22:46

Saludos, siento ser portador de malas nuevas.

Decirte que plagiaron el texto de una amiga en otro blog, y me dio por mirar los textos y hay más plagios, este es el cuarto que encuentro.

te dejo su dirección

http://jpintermares.spaces.live.com/blog/cns!F744DFBFF800BFE8!773.entry

Dejar comentario :

Tu email no se mostrará en la página.
Se mostrará tu URL
etiquetas XHTML permitidas: <!, p, ul, ol, li, dl, dt, dd, address, blockquote, ins, del, a, span, bdo, br, em, strong, dfn, code, samp, kdb, var, cite, abbr, acronym, q, sub, sup, tt, i, b, big, small, img>
URLs, email, AIM y ICQs serán convertidos automáticamente.
Opciones:
 
(Saltos de línea se convierten en <br />)
(Fijar cookies para el nombre, email y url)
Código de validación:
Por favor introduce el siguiente código aquí:
Para la protección contra spambots (case-sensitive).

Pie de página

El contenido de esta web pertenece a una persona privada, blog.com.es no es responsable del contenido de esta web.