ALBEIRO ARIAS
(ESTUDIANTE DE LICENCIATURA EN LENGUA CASTELLANA)
UNIVERSIDAD DEL TOLIMA
albeiro_arias@hotmail.com
Ya ve usted. Uno que anda Cultivando la tierra, especialmente café y la coca, que consume masticada para resistir el trabajo pesado, Un Ijca o ika o Arhuaco como nos dice la gente de la ciudad, uno que sólo se perdía en las telarañas de la sierra Nevada de Santa Marta; un día cualquiera resulta enredado en unos jeans Jean Paúl Gaultier, un cuerpo 90-60-90, un Channel N. 5 , cabello rubio, lentes de contacto, y morral conocido, tejido en lana, made in Colombia, 100 Dólares (precio que no creí que alguien pagara) por que nosotros los hacemos por 2 dólares en mi ciudad, que no es como ésta, porque la mía es sagrada y se llama Nabusímake y no tiene edificios ni Wall Market. Como verán, estoy en New York, 18 grados, cielo despejado, distrito financiero de Lower Manhattan, entre Wall Street y Broad Street, y les hablo de Carolina (ella es modelo) aunque, ahora, yo también. Carolina será elemental para algunos y para otros será demasiado sofisticada, otros dicen que es un sol, solecito, que se levanta cada día, un sol, solecito caliéntame un poquito que se esparce por el campo, te quema el alma y te la deja como un desierto. Lo que no saben es que ella ofrece su corazón a cualquier hora siempre y cuando le de la gana y tenga ganas, pero eso si, ni antes ni después. Pero cuando lo hace, deja que su delgadez y sus piernas se extiendan por encima de toda su inocencia. Ejerce la elegancia y derrocha su estilo aniquilador que tan solo a ella le pertenece. Su cuerpo es un ritual sin invitados.
A veces, en el silencio de la sierra, grita a todo pulmón que esta feliz pero que no sabe porque, que por eso prefiere la tristeza, porque la tristeza siempre se sabe de donde viene. Hacerle el amor es, por todos los dioses, conocer y gratificarse con la naturaleza; pero Luego, viene esa sensación de muerte, un transito entre lo que soy y lo que nunca he sido. Algo insólito.
Ella me espera en las puertas hasta las tres de la mañana sin importar que la gasolina huela a noche, que las estrellas estén plegadas de cielo y la gente dentro de los autos pasen la carretera llenos de ruido y de canciones. Caminamos sin saber a donde ir y la llevo del brazo y que me acompañe le digo. Le digo que la calle esta llena de gente bonita y de vida y ella me dice que no sabe nada de vida y ni de bonitas gentes, que ella solamente es bonita y que esta cansada. Dormir quiere. Sueño tiene mucho. Le digo que la vida no es sólo dormir como las tardes en la arena y entonces me pide que de mi le hablé. Le cuento de mi tribu, de los ritos, Le habló del templo ceremonial Kankurua y del ‘Mamo’ y lo que más le importa es lo de la marihuana. Insólito le pareció. En ese momento le cojo una teta y me dice tranquilo nene, tranquilo, y Luego me mira y dice que nunca había tenido amigos insólitos y yo le pregunto que es eso de ser insólito y entonces ella me dice que se llama Carolina y que siempre soñó ser bailarina o astronauta pero que policía o bombera ni por el putas y que ahora era modelo pero no tenia la culpa. Rojo es el labial que se puso. 6.5 la cerveza que se bebió.
Algo extraño le estaba pasando por que no conocía el mundo por estar detrás de los muros o arrinconada en el fondo de algún amor. Nos sentamos en eso que llaman un antro. Ella comenzó a mover el dedo con rapidez hacia todos los lados y de un momento a otro se detuvo en mi cara, en mi pecho, en mi cadera durante toda la noche.
Le hicieron consejo. La azotaron con el método del señalamiento. Tus mismos amigos dieron la orden. Te acostaste con un indio y eso no lo perdona ni Dios ni un Paparazzi. La sentaron en el borde de los labios y Le hicieron miradas laterales como los pollos. Dictaminaron que no tenías corazón. Que necesitabas un cura y luego un medico; pero ella sabia bien que verdaderamente necesitaba un porro y una botella vodka.
Carolina sale a pasear y se ahoga en medio de gatos vagabundos y de gatas vagabundas y de perros frijoleros y de perras llenas de fantasías, pelirrojas, cabello planchado incluyendo sus manías de comprar cajitas de chicle pequeñas, apagar los cigarrillos a medio fumar.
Al principio no sabía quien era yo ni quien era ella, tampoco lo sabía su mama ni mi tribu. Tira el cigarrillo y lo estripa con los tacones de manera escandalosa y lo más triste es que no sabe si se apresuraron con eso del bautizo y recuerda los consejos de su mama para que con extraños no se metiera, ni recibiera dulces en hallowen, porque los extraños siempre huelen a ropa interior, a vértigo, me abrazó y a llorar se echó y me preguntó que cual es el problema para poder putearse en paz si son tus tetas y tu culo y tu silicona, porque pagaste por ella, entonces su mamá se queda callada y ya no te conoce, ni ella ni la gente de la ciudad y te quitan los contratos, pero esta bien amor y por favor la próxima vez mi camisa no manches con tu puto labial y entonces terminas de dibujar con tu labial los Godzilas, chicas super poderosas, Terminators, androides, alienignas y realidades virtuales donde yo te hacia el amor con mi lengua frente al espejo, en medio de pulsaciones y ritmos alocados hasta que llegan las palomitas de maíz y observamos que la cuidad esta sola, sin nosotros, pero que igual ya no la necesitamos por que definitivamente somos insólitos y entonces se da cuenta que ella era de allá y que era la misma de antes y de después, y ahora sólo camina conmigo pegada de una revista, pagina entera, carolina , modelo latín World, y yo también me doy cuenta que soy el mismo, Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, 36 grados, cielo despejado, 25 morrales, trabajo familiar, sin almuerzo, MADE IN YO, tranquilo, en 15 días le pagamos sus artesanías, si le gusta bien y sino también, tenga le regalo esta revista indio guevon que por por lo que veo usted nunca ha visto una puta revista Play Boy, tenga dáñese el cerebro.
Estoy en Londres…
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