Literatura colombiana: A.G. / D.G.
Por: Albeiro Arias
EN COLOMBIA es posible afirmar que la historia de nuestras letras esta dividida en dos etapas claramente definidas: Antes de Gabo y Después de Gabo. Si bien es cierto que los críticos han fragmentado nuestra historia literaria de diversas formas, ya sea por movimientos literarios, temáticas, por épocas y por cualquier otra clase de criterios, muchos de ellos discutibles, lo cierto es que nadie se atrevería a desmentir que la monumental obra de Gabo dividió la historia literaria colombiana en dos partes.
Para entender este fenómeno trataré de hacer una mirada retrospectiva a lo que ha sido la literatura colombiana, entendiendo que mencionaré sólo algunos aspectos que considero relevantes y que por supuesto habrán omisiones imperdonables.
En la narrativa colombiana es bien sabido que hay tres obras que han sido por excelencia los grandes paradigmas: María de Jorge Isaacs publicada en 1867, cincuenta y siete años después La Vorágine (1924) de José Eustacio Rivera y a cien años de publicada María y a cuarenta y tres de la vorágine, aparece Cien Años de Soledad (1967) de Gabriel García Márquez.
En cuanto a María es precursora del regionalismo y considerada la obra maestra del romanticismo hispanoamericano, su autor sólo logró escribir esta novela, lo mismo sucede con José E. Rivera quien escribió la Vorágine y cuya obraq se consideró como una novela de la tierra y también una obra regionalista. En contraste García Márquez es un escritor de verdadero oficio, ganador del Premio Nobel de Literatura entre muchos otros premios, considerado el mejor escritor del siglo XX, lo que demuestra su relevancia en todo el mundo, con una gran cantidad de obras publicadas y varias de ellas consideradas verdaderas obras maestra como es el caso de El coronel no tiene quien le escriba (1961), Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca (1975) e inclusive El amor en los tiempos del cólera (1985).
Después de García Márquez se han dado diversos fenómenos, algunos tratando de imitar el camino del realismo mágico y otros intentando alejarse lo más posible de Gabo, sin embargo (espero no pasar por sentencioso) nadie ha podido superar o por lo menos igualar el fenómeno macondiano.
La pregunta sería entonces ¿qué pasó antes de García Márquez, qué pasó después y que pasa ahora?
La literatura colombiana aparece con crónicas como la Historia de las conquistas del Nuevo Reino de Granada, del clérigo bogotano Lucas Fernández de Piedrahita, y Conquista y descubrimiento del Nuevo Reino de Granada, más conocida con el título de El carnero, de Juan Rodríguez-Freyle. En cuanto a lo poético se destacan el largo poema épico Elegías de varones ilustres de Indias (1589, primer volumen), de Juan de Castellanos, y la obra de Hernando Domínguez Camargo, destacado seguidor de Luís de Góngora. También merece mención la Madre Castillo (Francisca Josefa del Castillo y Guevara), prosista y poeta de inquietudes religiosas.
En el siglo XIX imperaba el gusto por lo neo clásico cuyo principal representante fue José Fernández Madrid, sin embrago, este fue opacado por el romanticismo que venia de impactar a Europa por ser una respuesta a la ilustración, que pretendió organizar el mundo de manera racional a través de tres máximas: ciencia, moral y arte.
La mayoría de nuestros poetas y escritores entendieron el romanticismo desde lo literal (sólo amor y sentimiento) y dejaron de lado el verdadero pensamiento filosófico de este movimiento, por ejemplo: no todo en el ser humano es razón también hay sentimiento o el pensamiento de Jean-Jacques Rousseau sobre como la sociedad corrompe al hombre y la necesidad de volver al estado natural y desaparecer la propiedad privada para acabar con las diferencias de clases. Esto hizo que muchas de esas obras románticas fueran melosas y sin trascendencia, porque sólo se centraron en lo amoroso, en el fracaso y nada más.
El romanticismo fue liderado en Colombia por poetas como José Joaquín Ortiz, José Eusebio Caro, Julio Arboleda, Gregorio Gutiérrez González, Rafael Pombo y Rafael Núñez. En la novela sobresalieron Eugenio Díaz Castro, con Manuela (1866), y sobre todo Jorge Isaacs que fue la punta iceberg del romanticismo hispano con María (1867). En gran medida parte del triunfo de esta novela consistió en asumir el romanticismo europeo pero imprimiéndole un sentido netamente latinoamericano, incursionado en las costumbres propias de la región. Antes de finalizar el siglo XIX, llevaba 50 ediciones. La novela, un romance elegíaco, describe una idílica existencia en el valle del Cauca, y contiene pasajes ambientados en África en los que el autor idealiza el noble salvajismo y condena la esclavitud, y las clases sociales. La historia de los amores de María y su primo Efraín, a la que añade las de otras parejas de jóvenes, que pertenecen a clases sociales y etnias diferentes, se complementan entre sí. Al desarrollo amoroso de los protagonistas corre paralelo un ahondamiento progresivo de la realidad social. Se la puede considerar como novela realista romántica americana por antonomasia, aunque algunos la sitúan dentro del folletín. Además es la obra precursora de la novela regionalista de las décadas de 1920 y 1930.
¡Inolvidable y última noche pasada en el hogar donde corrieron los años de mi niñez y los días felices de mi juventud! Como el ave impelida por el huracán a las pampas abrasadas intenta en vano sesgar su vuelo hacia el umbroso bosque nativo, y ajados ya los plumajes, regresa a él después de la tormenta, y busca inútilmente el nido de sus amores revoleteando en torno al árbol destrozado, así mi alma abatida va en las horas de mi sueño a vagar en torno del que fue el hogar de mis padres.” María. Pág. 244.
La vorágine de José Eustacio Rivera marcó otro de los grandes hitos de la narrativa nacional al introducir el discurso del realismo, del naturalismo, siendo moderno y barroco a la vez. A través del personaje Arturo Cova, el autor hace denuncia social, protesta, testimonia, retrata y se compromete con su entorno y con su gente. Empieza a delinear las tenciones entre lo urbano y lo rural. Muestra que el mundo perfecto de los románticos sólo esta en los libros por que la realidad es cruda y hay que presentarla como es.
En narrativa es importante señalar a Tomás Carrasquilla quien polemizó con el modernismo, defendiendo la literatura del realismo y el costumbrismo. Sus varias producciones buscan hacer una detallada observación sobre las costumbres, el habla y los tipos característicos del ambiente antioqueño, del cual fue un sostenido observador. Se recuerdan sus títulos: Frutos de mi tierra (1896), Grandeza (1910), La marquesa de Yolombó (1928), Memorias de Eloy Gamboa (tres volúmenes, 1935-1936).
“estas fincas del Rey las administraban mayordomos, bajo leyes más o menos elásticas, con buenas pagas, mejores facultades y uña libre [….]. Si en la Metrópoli existía política colonial en las colonias se la ignoraba [….]. ¿Y la instrucción? Si en los centros capitales no faltaban seminarios y facultades, para los nobles, no había, para las clases bajas, ni un simulacro de enseñanza […]. En los lugares pequeños, tan dispersos entonces, ni aun la doctrina cristiana se enseñaba [….]. De comercio e industria, Dios librara a los colonos ambiciosos. El Rey no permitía la competencia más mínima a los productos de su España, cuyo monopolio cedía a quien mejor se lo pagase” La Marquesa de Yolombó (p. 72)
Otro aspecto importante al mirar nuestros temas literarios, es que fuimos colonizados por los españoles, quienes eran en Europa de los países más conservadores y por tanto se oponían a los cambios propuestos por la modernidad en el resto de Europa, tanto así, que hicieron la contrarreforma con el ánimo de fortalecer el poder dominante de la iglesia católica y hacer oposición a los protestantes. Por supuesto las colonias americanas crecimos con este pensamiento medieval y seguimos basados en dios para dirigir nuestros destinos, condenándonos al letargo.
Para ejemplificar esto, fijémonos como en nuestro país tuvimos nuestra propia contrarreforma llamada por el “sabio” Nuñez como la “Regeneracion” y sostenida a través de la constitución de 1886. En esta constitución se entroniza la religión católica como el máximo exponente del control social. Gran parte de la educación estaba regida por la iglesia, es decir que la iglesia fue fundamental en la consolidación del país. Esto generó que Colombia se encontrara entre la modernidad en algunos aspectos tecnológicos pero sumidos en lo premoderno, lo místico y la fe, desde lo ideológico.
Estas marcas sociales afectaron lo literario durante este periodo, Entre otras cosas porque los mismos dirigentes políticos eran los escritores, esto hizo que la literatura operara para manipular y alienar la conciencia de los lectores. La poesía fue el género romántico por excelencia, pero esta poesía no ofreció nada novedoso que rompiera con la tradición europea, era una poesía marcada el sentimentalismo y por la métrica e ideológicamente fundada en un pensamiento conservador que privilegiaba el simbolismo católico de lo dicotómico: el bien y el mal, el cielo y el infierno, etc. Miremos estos ejemplos.
José Eusebio Caro 1817-1853
Todo mi corazón (fragmento)
Oh! Tu sabes gemir y amar tu sabes!
Oh! Tu cantas amor y amor yo canto
Más ay! Nunca tu amor el amor mió
Un doble harán su doble opuesto rayo!
Rafael Nuñez 1825- 1894
Todavía (fragmento)
Oh! Nos amamos, si; pero es preciso
Separarnos, que tras el paraíso
Un infierno se esconde: la expiación!
Es preciso alejarnos, nunca vernos,
Que es inmenso el peligro de perdernos,
Si al deber no sucumbe la pasión!
José Asunción Silva sirvió de puente entre el romanticismo y el modernismo, con gran influencia del simbolismo europeo, su obra fue bastante avanzada para la época, hay audacia en el uso de las figuras y un lenguaje innovador Temas constantes de sus obras son la critica a la iglesia, al romanticismo, y la cultura conservadora, también toca los asuntos morbosos, los lamentos de amor, cargados de alusiones eróticas, cuyo objeto principal es su hermana muerta. En general, el sesgo de su poesía es sombrío y tiene un sostenido carácter de elegía, pues alude con frecuencia a personas difuntas, a tumbas y fantasmas. Después de su viaje a Europa su estilo se torno moderno, más musical, finalmente su obra terminó tocada por el pensamiento nihilista y decadente en las que, tanto a través de un crudo realismo como de una sarcástica ironía, se muestra la amargura del poeta. Sus grandes logros son el haber roto con la métrica perfecta y experimentar con la forma, haciendo por ejemplo, un poema en forma de dialogo.
José Asunción silva (1865-1896),
El mal del siglo
El paciente:
Doctor, un desaliento de la vida
Que en intimo de se arraigay nace,
El mal del siglo…el mismo mal de Wherter,
De Rolla, de Manfredo y de Leopardo.
Un cansanciio de todo, un absoluto
desprecio por lo humano…ujn incesante
renegar de lo vil de la existencia
digno de mi maestro Shopenhaur;
un malestar profundo que se aumenta
con todas las torturas del análisis..
El medico:
- eso es cuestión de régimen: camine
de mañanita; duerma largo, báñese;
beba bien; coma bien; cuídese mucho,
¡lo que usted tiene es hambre!...
Otro político y poeta fue Guillermo Valencia quien representa dentro del modernismo latinoamericano el mejor ejemplo del parnasianismo, se inspiraba en los paisajes culturales de la antigüedad y no ocultaba su pretensión de fundir el paganismo con su profunda fe cristiana. Su preocupación por la historia contemporánea se tradujo a veces en pretensiones moralizadoras, evidentes en la ocasional crítica a la injusticia y en la frecuente prédica en favor de la elevación espiritual para los hombres y la sociedad. Este poeta también fue político, director del partido conservador y aspirante dos veces a la presidencia de la republica.
Finalizando el siglo XIX y comenzando el XX aparece quizá uno de los narradores más polémicos que han dado nuestras letras, por tomar una posición diferente a la ya conocida posición conservadora y ceñida a la doctrina católica, se trata de José María Vargas Vila quien tomó temas de gran aceptación popular, como el incesto, la misoginia, el suicidio y la pasión desbordada. Lo que generó que su obra fuera censurada y prohibida por su desconocimiento de la “moral” tradicional.
Ya en el siglo XX aparecen otros poetas como Luis Carlos López quien a través de la ironía mostró personajes cotidianos presentados con delicadeza y humor. La ironía de León de Greiff y el estilo maldito de Porfirio Barba Jacob y el vanguardismo de luis vidales (conocidos como los novisimos) son otros casos dignos de mencionar dentro de la poesía colombiana de principios de siglo XX. En los años 40´s aparecen los del grupo “Piedra y Cielo” entre los que podemos contar con Eduardo Carranza, Jorge Rojas, Arturo Camacho Ramírez, Gerardo Valencia, Carlos Martín, Tomás Vargas y Darío Samper, quienes tenían bastante influencia de la poesía clásica española.
Lejos de este esteticismo y más próximo al surrealismo aparece el libro morada al sur cuyos poemas fueron escritos y publicados a lo largo de 30 años y que a mi juicio considero el mejor poeta colombiano contemporáneo por razones que no es el caso de este texto, pero podría mencionar la manera en que evoca su infancia, la musicalidad y sencillez de su lenguaje, metáforas bellamente construidas y la mirada única que hace de la naturaleza.
Jorge Gaitán Duran funda en 1955 la revista mito en torno a la cual se agruparon escritores e intelectuales hasta el año de 1962 y que supuso un arranque importante para la modernidad literaria al país, en esta revista escribieron entre otros Hernando Valencia Goelkel, Eduardo Cote Lamus, Jorge Eliézer Ruiz, Fernando Charry Lara, Pedro Gómez Valderrama y quizá uno de los más importantes hijos de esta publicación: Álvaro Mutis quien hizo de su personaje Maqroll el Gaviero uno de los más reconocidos de la literatura contemporánea.
Después de los 50´s surge un grupo emblemático conocido como el nadaismo y cuyos principales gestores fueron Gonzalo Arango, Mario Rivero y Jaime Jaramillo Escobar. Este grupo estaba influenciado Filosóficamente por el existencialismo de Sartre y el nihilismo de Nietzsche. Este movimiento se caracterizó por su sentido de protesta social, por ser contestatarios contra la burguesía, las instituciones políticas e ideológicas, las creencias, culturales y religiosas, ancestrales y contemporáneas. Reprocharon la tradición literaria nuestra y se apropiaron de otras tendencias como las de Henry Millar para poder hablar de sexo, locura e historia. Sin embargo, a mi entender, su legado es más anecdótico que literario.
La narrativa colombiana desde los años cincuentas privilegia entre sus temáticas a La violencia bipartidista entre liberales y conservadores (la de fines del S.XIX conocida como la guerra de los mil días, la del cuarenta y ocho, y lo acaecido durante el frente nacional), Augusto escobar meza plantea en su articulo “Literatura y violencia en la línea de fuego” que a partir de la violencia generada en Colombia en el siglo XX, la literatura presenta dos etapas cuyas características permiten un cambió estético definido. La primera etapa desde el punto de la forma, es basada en lo testimonial, manejando el tiempo y el espacio de manera lineal y cercanamente al realismo, con personajes planos y sus anécdotas pegadas a la historia, tratando de mostrar los hechos tal y como sucedieron, es decir que este tipo de obras se aproximaron al genero periodístico. La segunda etapa presenta nuevas formas de narrar (característica moderna), puesto que se toma el hecho desde la reflexión, para trascender la historia, asumiéndose una “dimensión estética de la violencia”, entre estos autores podemos dar cuenta de Eduardo Caballero Calderón, Manuel Mejía Vallejo, Álvaro Cepeda Samudio, Héctor Rojas Herazo, Pedro Gómez Valderrama y Gabriel García Márquez.
Gabo le da un nuevo tratamiento al tema de la violencia al no hablar de los muertos sino de los vivos. Miremos lo que dice el mismo Garcia marquez “No escribí exactamente lo que se puede llamar la novela de la violencia, por dos motivos: uno, porque yo no la había vivido directamente, yo vivía en las ciudades; y dos, porque yo consideraba que lo importante, literariamente, no era el inventario de muertos y la descripción de los métodos de violencia —que era lo que otros escritores hacían —, sino lo que me importaba, qué era la raíz de esa violencia, los móviles de esa violencia, y sobre todo, las consecuencias de esa violencia en los sobrevivientes . Además de esto hace un quiebre total con lo que se había escrito no solo en Colombia sino en el mundo entero, con su novela Cien años de soledad (1967), escrita durante su exilio en México y que narra en tono épico la historia de Macondo, pueblo que acaba sepultado y destruido por las guerras y el progreso, y la de sus fundadores, la familia Buendía, a lo largo de cien años. La novela esta plagada de relatos fantásticos, de elementos carnavalezcos, metaficcion, historia, realidad, critica, manejos del tiempo, oralidad, situando como fondo la historia de Colombia y la denuncia de la injusticia social, es decir, el mundo real. De la combinación de estos dos mundos surge el realismo mágico. Instaurando el Boom de la literatura latinoamericana en todo el mundo, hasta el punto de obtener el novel de literatura en 1982. Este fenómeno literario plantea un punto demasiado alto y muy difícil de superar o por lo menos de igualar. Lo cierto es que Gabo le demostró a muchos que si se podía vivir de la literatura, logrando la profesionalización del escritor.
—Dime una cosa, compadre: ¿por qué estás peleando?
—Por qué ha de ser, compadre —contestó el coronel Gerineldo Márquez— por el gran partido liberal.
—Dichoso tú que lo sabes —contestó él—. Yo, por mi parte, apenas ahora me doy cuenta que estoy peleando por orgullo.
—Eso es malo —dijo el coronel Gerineldo Márquez. Al coronel Aureliano Buendía le divirtió su alarma. «Naturalmente», dijo. «Pero en todo caso, es mejor eso, que no saber por qué se pelea.» Lo miró a los ojos, y agregó sonriendo:
—O que pelear como tú por algo que no significa nada para nadie.
Cien años de soledad Pág. 113.
Ahora la pregunta es ¿Qué pasó después de Gabo con la literatura colombiana?
Siguiendo a Luz Mery Giraldo y a Carlos Fajardo podríamos establecer lo siguiente. Lo primero que van a tratar de hacer los escritores posteriores a Gabo separarse lo más posible del modelo macondiano y, Contrario a los grandes movimientos presentados antes de García Márquez lo que se presentó después fue un gran eclecticismo en las tendencias literarias colombianas. Algunas de las más importantes son: La Nueva Novela Histórica la cual retoma material histórico y a través de figuras retóricas del discurso narrativo como la ironía, la parodia, la hipérbole, entre otras, presenta una nueva versión ficcional buscando darle nuevos sentidos a los hechos contados. Seymour Menton dentro de los rasgos que propone para la NNHL menciona que esta tipo de obras distorsionan concientemente la historia mediante omisiones, exageraciones y anacronismos, son metaficcionales y en plano formal se evidencian las teorías de Bajtin sobre lo dialógico, escindido entre lo carnavalesco y lo trágico, la parodia y la heteroglosia. De igual manera, María Cristina Pons, comparte los rasgos propuestos por Menton pero propone otros entre lo que están: Rechazo de la suposición de una verdad histórica y el Cuestionamiento del progreso histórico. Fernando Aínsa, señala que la nueva ficción hace una relectura de la historia fundada en un historicismo crítico e impugna la legitimación de las versiones oficiales de la historia. Las rasgos establecidos por Ainsa, Menton, Pons, entre otros, se podrían resumir en Norberto Flores quien establece que entre La NNHL y la NHE hay grandes similitudes que hace difícil diferenciarlas, pero al hacer un paralelo entre ambos cánones el autor establece que durante las ultimas décadas del siglo XX se presenta en la NNHL dos variantes claras con respecto a la NHE: La desmitificación de la historia y La recusación del poder. Como ejemplo podemos citar Alfredo Iriarte, Germán Espinosa y Cruz Kronfly.
...si salía con vida quedaría al cuidado de los Goltar, si los Goltar salían con vida... ésos los descarnados pronósticos, entonces me incorporé en la cama, no recuerdo ya si en 1716 donde dormía con Jean Trancavel o en la de 1697 donde lo hacía sin Federico Goltar, y oí el suave trajín mañanero de la casa, no se si el de Marguerite ordenando la suya llena de hijos o el de los esclavos de Lupercio acarreando agua y leche... pero volví a pensar en lo inútil que resultaba de conceptual el destino del hombre como el producto diamantino de su voluntad...
La tejedora de coronas (183).
Otra tendencia importante en el adiós a Macondo se centra en dejar lo regional, la denuncia, y marcar de una vez por todas, la separación entre lo rural y lo urbano.
La violencia trajo como consecuencia el desplazamiento del campo a la ciudad, pasar de lo rural a lo urbano, lo que generó el crecimiento desmedido de las ciudades. El campesino llega a la metrópoli y con sus escasos conocimientos sobre la siembra inicia un proceso de sobrevivencia. Tiene que emplearse en oficios varios y mal pagos, invaden terrenos, están desprotegidos por el estado en salud, recreación, trabajo y educación. Ya en la ciudad empieza en enfrentamiento con la modernidad. La ciudad se convierte en un espacio vital donde el individuo esta solo, abandonado y anónimo, frente a la indiferencia de los demás. La literatura no será ajena a esta situación y empiezan a parecer las novelas urbanas
Estas novelas se caracterizan por la perdida de lo colectivo, lo individual, los personajes ambiguos, lo cotidiano y sobre se centran en el momento histórico contemporáneo del autor. Cruz Kronfly en su ensayo sobre las ciudades literarias las categoriza de la siguiente forma:
1) La cuidad como evocación: en este tipo de obras el personaje trata de hacer resurrección de lo que ya no esta. Se pierde la referencia de los lugares físicos y entonces el personaje trata de hacer una evocación en la mente, en lo psicológico, para hacer una reconstrucción de su pasado.
2) La ciudad como lugar del nuevo nómada: en esta categoría se presentan dos tipos de nómadas dentro de la ciudad. Uno es el transeúnte que esta solo en la gran ciudad, sumido en el vació sin saber quien es y para donde va, el que camina anónimo dentro de la multitud, es ensimismado, acepta los ordenes establecidos cotidianamente dentro de la ciudad como son las modas, la música, los nichos, y se reconoce en ellos, entiende la diferencio que hay entre lo publico y lo privado.
“ “lo que podria indicar un rumbo común para este día, ¿no? ¡Cuantas rumbas hay?” , “tres”, me respondieron, “una donde Patricia la linda (que era malvada con los hombres) otra donde el flaco flores que acaba de llegar de usa y trajo un montón de discos, y la ultima, sin sitio fijo: la gente se reune en el parque del viejo teatro Bolivar y allí se decide”.”. ¡Que viva la música! Pág. 31
El segundo nómada es voyerista, rompe las barreras entre lo publico y lo privado, quiere ver y que lo vean, rescata lo humano de lo común, selecciona entre lo diverso aquello que quiere mostrar y se centra en ello.
3) La ciudad como utopía, objeto del deseo: la ciudad es el centro del proyecto moderno, en ella convergen la razón, la técnica y el progreso. Por esto la gente emigra a las ciudades, la ven como el gran objeto del deseo, el lugar de las oportunidades y se encuentran con el despotismo y el fracaso. Un ejemplo de esto es el cuento Cantor está de viaje de Luis Fayad cuando el personaje piensa que En la capital están todas las oportunidades y cuando llega allá se encuentra con un mundo totalmente diferente
“en Bogota puede conseguir trabajo todo el mundo” Cantor está de viaje de Luis Fayad
4) La ciudad como fuente de sensaciones: Cada ciudad tiene sus propios olores, sus propios olores y sonidos, formas y colores, es decir que la ciudad es un tejido de sensaciones.
5) La ciudad como crisis del sentido: la ciudad que era vista como el lugar del progreso termina siendo solo un mito que sume los sentidos en un caos. La ciudad resulta ser un lugar de crisis, lleno de migraciones, de contradicción, este lugar ya no es un lugar humano sino un lugar en donde se utiliza al hombre con una visión netamente instrumental. Esto conlleva a lo efímero, lo fragmentado, lo ecléptico y lo simultaneo.
¿Qué pasó en últimas con el capo vaticano, el farsante Wojtila, el tartufo, el beato, el travestí polaco, que no lo veo cantando en estas alturas azules entre los angelitos de dios? ¿Finalmente murió? Si murió ha de estar entonces en la oscuridad de los profundos infiernos. El desbarrancadero de Fernando Vallejo. Pág. 193
6) La ciudad como espacio cultural del crimen: la cuidad es el espacio cotidiano donde predomina la lucha del hombre por sobrevivir, hay constante competencia, corrupción y conflicto.
-Decile a ese hijueputa que ya esta oliendo a formol-mandaba decir Ferney. Rosario Tijeras de Jorge Franco. Pág. 69.
Otros autores trabajan la novela experimental donde prima el juego con el lenguaje, los planos superpuestos, la experimentación con narradores y focalizaciones, lo fragmentado, la meta ficción, la autoconciencia y la autorreflexión, buscando impugnar los modelos tradicionales. El caso de novelas como sin remedio de Antonio caballero, el titiritero de Gardeazabal, el albun secreto del sagrado corazón de parra Sandoval, etc.
¡Un pueblo!
¡Con hambre!
¡No vota!
¡Se Organiza!
¡Y lucha!
¡Partido!
¡Comunista!
¡Marxista!
¡Lenista!
¡Pensamiento!
¡Mao! ¡Tse! ¡Tung!
¡Pé Cé Eme Ele!
¡Pé! ¡Eme! ¡Té! ¡Té!
Sin Remedio de Eduardo Caballero Calderón Pág. 432
En algunas obras aparece lo que se llama las novelas escépticas en donde prima lo frivolo, el vacio, lo kitsh, la perdida de centro, lo banal, el vacio, lo ambiguo, el lenguaje vulgar, lo Light y se tocan temas como el sexo, las drogas, el sicariato, entre otros. Normalmente estas son novelas de consumo que atienden a intereses comerciales.
Las novelas de corte borgiano (si se me permite el termino) son obras escritas por intelectuales de perfil moderno, haciendo culto a lo erudito, a lo intertextual, lo enciclopédico, cuidando el lenguaje y lejos de lo popular, entre estos podemos ver a Cesar Pérez Pinzón y Germán Espinosa. Veamos un ejemplo del cuento El hombre del vesubio de Pérez Pinzón.
Todo se reduce a la voluntad. He aprendido consolidar las virtudes de los diferentes sentidos en un mismo tiempo, en un mismo espacio. Se que se puede practicar la astucia de la vista –en la pluralidad del paisaje que concede una cumbre, por ejemplo-oír a un esclavo que lee despacio algún idilio de Teocrito. Pág.59.
En Colombia antes de García Marquez hubo autores que marcaron unas épocas, unos estilos, y que se configuran como modelos dignos del canon colombiano entre los que podemos contar con Jorge Isaacs, José Eustacio Rivera, Barba Jacob, Silva, entre otros, sin embargo, es innegable que la publicación de Cien Años de Soledad partió la historia literaria en dos épocas A.G./D.G. Aparece el realismo mágico con todo su boom, este fenómeno tan poderoso opacó narradores de gran talento que apenas hoy empiezan a ser decantados y asumidos. ¿Qué es lo que hizo que Gabo fuera tan decisivo en los fenómenos literarios posteriores? La respuesta no puede ser otra que el hecho de que todos demás escritores tuvieron como meta cometer el “parricidio” contra Gabo como llamo Giraldo a este fenómeno en que los escritores luchaban para librarse del realismo mágico, empezando a tocar nuevas temáticas, entrando en nuevos espacios como lo urbano, experimentando desde lo formal, entre otros aspectos.
Bibliografía:
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Giraldo, Luz Mery (comp.), la novela colombiana ante la crítica:1975-1990, Cali, Facultad de Humanidades, Universidad del Valle/Centro Editor Javeriano.
Giraldo, Luz Mery, Fin de siglo XX: por un nuevo lenguaje (1960-1996) EN: AA.VV. , Cultura Colombiana del siglo XX, Bogota: Procultura, 2000.
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MENTON, Seymour: La nueva novela histórica de la América Latina 1979 -- 1992. México: Fondo de Cultura Económica. 1993.
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